Millo: El artista italiano que le regaló un nuevo mural a Santiago

En el marco del Festival Hecho en Casa, que realiza cinco intervenciones de arte en la ciudad, Francesco Camillo Giorgino ha estado pintando un edificio en Agustinas con Mac-Iver. Millo conversó con About Santiago acerca de su experiencia trabajando en Chile y del mensaje en favor de la naturaleza que domina su pintura.

Por Matías Castro.

Hasta el domingo 13 de noviembre se desarrollará en Santiago el Festival Hecho en Casa –auspiciado por Entel­–, instancia en que cinco artistas internacionales intervienen la ciudad con distintas obras de arte.

Uno de los protagonistas de la cuarta edición de este encuentro es el artista italiano Millo, que luego de realizar murales en edificios de distintos lugares del mundo, como Noruega, Marruecos y China, aceptó la invitación de venir por primera vez a nuestro país y pintar una fachada en la esquina de Agustinas con Mac-Iver.

—¿Cómo ha sido la experiencia de pintar en Santiago?

Santiago es muy agradable, he tenido una impresión muy positiva de la ciudad y de su gente. Pienso que aquí mucha gente joven vive en un período muy positivo, comparado con Italia por ejemplo, o Europa en general. Puedo ver el desarrollo, la gente está viviendo este buen período, en cambio en Europa continuamos con el impase de la crisis.

—¿Qué te ha dicho la gente al mirar el mural que estás pintando?

Básicamente todo el tiempo estoy arriba de esta máquina (andamio) y estoy un poco a la distancia, separado de ellos. Pero cuando bajo al nivel del suelo, la gente me habla, me dicen que les gusta mucho. También he conversado sobre el mural con la señora que vende el diario en la esquina y con un señor del Restaurant Nuria. Bueno, también he visto que toman muchas fotografías y eso indica que les gusta.

—Pintas grandes murales en distintos lugares del mundo. ¿Qué es lo que buscas con tus obras?

Para mí es un momento de paz cuando estoy pintando allá arriba, es algo que me hace sentir muy bien. Es un tipo de meditación, de actividad física, que es bueno para mí cuerpo y mi mente. Pero al mismo tiempo estoy haciendo algo para toda la gente, entonces sé que puedo dar un mensaje positivo para llegar a las personas y lograr que se hagan preguntas acerca de lo que están haciendo en sus vidas, lo que están haciendo como sociedad y hacía dónde no estamos dirigiendo.

—Como este mural en que muestras a la naturaleza en peligro.

Sí, el árbol cortado es un símbolo de que representa el estado actual de la naturaleza. El mundo, desde un punto de vista general, está cortado. Pero para mí el mensaje es positivo, no estamos en un punto de no retorno, porque pienso que si nos damos cuenta que esto de verdad es un problema, podremos resolver la situación. Esta chica representa la próxima generación, que abraza al mundo, al árbol cortado, y que desde la muerte puede volver a nacer.

—Normalmente trabajas en blanco y negro y a veces combinas con un poco de color, como en este caso. ¿Por qué?

El color es otra herramienta que tengo para subrayar un significado. Las imágenes que creo en mis murales, tienen muchos niveles de lectura, entonces puede alcanzar a distintas personas como un niño de cinco años que ve el color y le gusta, o un señor mayor que ve el mensaje y le gusta. En el fondo el blanco y negro para mí representa las ciudades en que vivimos y el color subraya el mensaje principal, pero puedes buscar un montón de otros mensajes en el mural.

—¿Qué te parecen este tipo de actividades que lleva directamente el arte a las personas en el espacio público?

Me parece un proyecto muy bueno, porque además de estar trabajando frente a la gente y que vean el proceso de creación, lo importante es el sentido de la obra. Sé que este mural es una especie de regalo para Santiago que estará durante años, pero me gusta que pueda provocar que la gente haga un cortocircuito en su jornada. Si estás siempre trabajando en el centro, donde a través de tus ojos y mente solo ves tus tareas diarias, y si por un segundo ves un grupo de huevos fritos en la calle, o un mural como este, tu paras y dices: “¿Qué? ¿Una muralla tan grande en el centro de la ciudad y no lo había visto nunca?”. Eso te hace detenerte y pensar en parar de trabajar un minuto.


Sobre el artista:
Artista italiano Francesco Giorgino Camillo, conocido como Milo, pinta murales de gran tamaño en distintos lugares del mundo, para que lo hacer más amistoso el ambiente para los habitantes y que exploren su entorno urbano. Utiliza líneas blancas y negras simples con toques de color cuando sea necesario, y a menudo incorpora elementos de la arquitectura en sus pinturas de varios pisos. Ha participado en varios festivales de arte urbano y eventos de ONG’s en todo el mundo. Ha estado pintando en China, Australia, Tailandia, Argentina, Chile, Marruecos, España, Portugal, Reino Unido, Países Bajos, Polonia, Lituania, Bielorrusia, Ucraine y por supuesto Italia. Sus obras han sido expuestas en Londres, Río de Janeiro, Chicago, Milán, Roma, Florencia y más. En 2014 ganó el concurso B.Art que le permitió pintar 13 murales de varios pisos en la ciudad de Turín (IT).


Datos de la obra:
En un edificio ubicado en Agustinas con Mac-Iver.
Desde el 11 de noviembre en adelante.
Horarios: 24 horas.
Entrada: gratuita.
Más información en Festival Hecho en Casa.

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