[Premio Ca.Sa 2017] Jessica Briceño: “Santiago es seco y mi fantasía es muy tropical”

La escultora nacida en Caracas y radicada en Chile fue la ganadora del premio que entregó Colección Ca.Sa en Feria Ch.ACO 17, con la escultura “Piscina 1”. Aquí, Briceño habla de su interés por ciertos edificios y construcciones de Santiago que remiten al modernismo latinoamericano: “Me interesa mucho cómo ocurrió el proyecto modernista en la región, ya que intentó adaptar estas nociones más universales que tenían la característica de intentar borrar las identidades locales, pero no pudo”, dice la artista.

[Por Matías Castro. Fotos: Estudio CC y Jessica Briceño]

Jessica Briceño (29) nació en Caracas, vivió en Quito, pero hace 16 años que Santiago es la ciudad que recorre a diario y que es la actual fuente de inspiración de su trabajo artístico, que con materiales que son más propios de la construcción ha realizado obras que dialogan con algunas construcciones icónicas, como las Torres de Tajamar (“Cuando ya no te nombren”, Galería Tajamar, 2016), y la serie COPAS (2009), que toma como referente a algunas torres de agua de los edificios que ha visto en sus caminatas por sectores de Santiago Centro y Providencia, piezas que fueron incluidas en la muestra colectiva “Subdesarrollo” en el stand de Sagrada Mercancía en Ch.ACO Planta.

Serie COPAS.

“En un principio las cosas me entran por su geometría y luego me pongo a estudiar su origen. Ahí surgen todas las condiciones políticas de su construcción, su contexto, sus antecedentes, por lo que la investigación se pone muy interesante ya que hay toda una narrativa que se puede empezar a seguir”, dice la artista cuando analiza la primera parte de su proceso de trabajo que en la última edición de Feria Ch.ACO fue premiado por Colección Ca.Sa, a cargo de los filántropos Gabriel Carvajal y Ramón Sauma, que destacaron su escultura “Piscina 1” en la sección de arte joven de la feria.

—La fantasía de la piscina surge primero con ‘Superviviente’ (2014), obra en que trabajé la reproducción a escala de la Torre del Hospital San Juan de Dios, cuya planta es en forma de cruz. Entonces pensé que si daba vuelta esa estructura, quedaba muy parecida a una piscina. Y luego, con las copas de agua, empecé a sentir la necesidad que tuvieran líquido en su interior, de relacionar el concreto, el agua y también las plantas. Santiago es seco y mi fantasía es muy tropical       —cuenta entre risas Briceño, que pese a los años viviendo en esta cuenca rodeada de cordilleras no deja de pensar en su querida Caracas.

Superviviente.

Desde ese momento Jessica empezó a fantasear directamente con desarrollar esculturas de piscinas, motivada también por “esta idea rara del edificio contemporáneo que tiene una piscina en el techo, el crucero que viaja por el mar que también tiene una o las piscinas que están al lado de los muelles. Todos esos lugares extraños de agua me empezaron a parecer entretenidos”, reflexiona.

— Esta obra es parte de la muestra colectiva “Subdesarrollo” (Sagrada Mercancía). ¿Cómo abordas ese tema desde tus esculturas?

Con los artistas que están en la muestra trabajamos mucho con materiales industriales, pero muchas veces de manera artesanal, así que nos pareció que es como una especie de alegoría de la modernidad latinoamericana. A mí me interesa mucho cómo ocurrió el proyecto modernista en la región, ya que intentó adaptar estas nociones más universales que tenían la característica de intentar borrar las identidades locales, pero no pudo ya que Latinoamérica tiene la característica que es muy latinoamericana, jaja. Hay ciertas cosas que no se borran porque no puedes hacerlas como se hacen en otros lados, entonces ese trabajo de traducción, ese traslado técnico de las cosas, a los artistas de “Subdesarrollo” nos pareció que tenía mucho que ver con lo que hacíamos nosotros.

Piscina 1.

— Además de lo que mencionas, imagino que tienes una fascinación estética con estas estructuras.

Sí, encuentro que son muy escultóricas, con sus sombras, espacios y rincones que son muy interesantes, y las piscinas que más me fascinan son las que están en ruinas y ya no funcionan. De hecho este objeto (que es de concreto armado al que le hice un encofrado de madera y que por dentro tiene mosaicos vitros) perfectamente podría estar en el exterior, ya que me interesa lo que ocurra después: estas cositas se caen (saca un mosaico del bolsillo y lo deja encima de una mesa) y se empieza a registrar el paso del tiempo en la obra. Creo que ahí es cuando se activa realmente esta figura, porque muchas veces se concibe la obra como algo que se pone en un lugar y queda perfecto para toda la vida. Pero no es así, el tiempo pasa y se va impregnando en todo, incluso en las obras de arte. Así que quiero que se empiece a ensuciar, a llenar de musgos y  de bichitos viviendo ahí, esa es la fantasía.

— ¿Estás pensando en instalar esta obra en algún lugar al aire libre entonces?

Eso está en el making porque hay una primera parte que es la producción de estas piscinas, que será una serie, y después va a haber una segunda parte que es la activación de las esculturas, pero eso va a quedar en el misterio, por ahora.


Sobre la artista:
Jessica Briceño Cisneros (Venezuela 1988), Vive y trabaja en Santiago de Chile. Licenciada en Artes Visuales de la Universidad Diego Portales y Tesista del Programa de Magister en Artes con mención en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Ha participado en exposiciones colectivas entre las que destacan Ciudad Sísifo, MAC Quinta Normal. Santiago, 2014; Paralelos Urbanos, Matucana 100. Santiago, 2014. El Club de Viajeros en el Tiempo, Museo de la Ene. Buenos Aires, Argentina, 2014; Infinito- Infinitivo de YAP_Constructo y MOMA. Santiago, Chile, 2014; Cero a la Izquierda, Museo Nacional de Bellas Artes. Concepción, Chile, 2014; además ha realizado exposiciones individuales, entre ellas: HÁBITO MODULAR, Sala A.M. Santiago, Chile, 2013; PLANTA BÁSICA, Galería Temporal. Santiago, Chile, 2013; GEOMETRÍA NACIONAL, Espacio Flor. Santiago, Chile, 2012; y Cuando ya no te nombren, Galería Tajamar, Santiago, Chile, 2016. Desde el 2009 trabaja como ayudante y profesora ayudante de diversos cursos teóricos y prácticos de la carrera de Artes Visuales de la Universidad Diego Portales.

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