Inês Paulino: “El arte en dictadura era para no morir y poder seguir viviendo”

La fotógrafa brasileña, que a principios de los 70 se radicó en Chile, comenzó a registrar de día lo que ocurría en las calles de Santiago en plena dictadura militar, y durante la noche se dedicaba a fotografiar la intimidad de los encuentros de artistas, poetas, cineastas e intelectuales que llegaban a su casa. Una selección de esas imágenes conforman “La cotidianeidad de los 80”, que se exhibe en Galería D21 hasta el 7 de septiembre. Además, la Biblioteca Nacional adquirió más de 5 mil negativos de esa época para integrar el Archivo Fotográfico y Digital, convirtiéndose Inês Paulino en la primera mujer que ingresa a la colección del patrimonio fotográfico de la biblioteca.

[Entrevista: Matías Castro. Fotografías: Inês Paulino]

“Hace 6 o 7 años que no saco fotos, ya no me acuerdo. Quería empezar otra vida, creo que es esa cosa loca que tenemos los fotógrafos después de ver tanta imagen con los años”, dice Inês Paulino al comienzo de la conversación.

“Ahora veo algo y digo: ‘¡Oh! podría sacar esta foto’. Pero me acuerdo que estoy llena de negativos, así que guardo todo en mi cabeza. Es una cosa bien mágica porque me quedo mirando las escenas, principalmente de mis dos perros, Luna y Canela, y me divierto harto con ellos”, detalla sobre la tranquilidad con que pasa sus días esta fotógrafa brasileña que, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, registró gran parte de la escena cultural y el mundo al interior de las poblaciones de Santiago, enfrentándose directamente con la imagen más dura del régimen implantado.

“Era bien difícil el registro de las calles. Así que casi siempre iba a la población La Victoria, donde me recibía la señora Ana, que era una persona amorosa y encantadora, y nos ayudaba a todos los fotógrafos para que mostráramos lo que pasaba, que era muy fuerte lo que ahí ocurría. La gente te quería y te cuidaba, pero estaban las tanquetas en la calle, atroz. Afortunadamente tuve suerte y nunca me pasó nada”, recuerda Paulino.

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Durante esos intensos años trabajaba hasta casi 12 horas diarias recorriendo distintos sectores de la capital y revelando los negativos de la jornada rápidamente en la noche. Partió publicando esas imágenes en las revistas Hoy y Clan, para luego integrar durante varios años APSI.

“Me tocaba fotografiar todas las conferencias de prensa, desde Jaime Guzmán hasta de los líderes del MIR, de la extrema derecha a la extrema izquierda. Además del registro de las calles y poblaciones, así que pasaba todo el día dando vueltas de un lugar a otro”, dice la fotógrafa.

Luego de estas extenuantes jornadas laborales, Inês Paulino llegaba a su casa en Santiago centro donde se reunía con amigos escritores, actores, cineastas, músicos, artistas e intelectuales, hasta la mañana siguiente.

“El ambiente cultural era una maravilla, nos reuníamos todos los lunes en mi casa, en la de Nelly Richard o de Enrique Lihn. Participaba mucha gente, a veces aparecía Nicanor Parra, Nemesio Antúnez, José Donoso, por ejemplo”, detalla animadamente.

Ines Paulino

– Si usted sacaba fotos todo el día, principalmente sobre los abusos de la dictadura ¿por qué la necesidad de seguir fotografiando durante su descanso en estas reuniones más íntimas?

Porque era una forma de dejar plasmadas estas cosas, así que andaba siempre con la cámara. Una vez le pregunté a un psiquiatra por qué teníamos esa necesidad de vernos siempre, y me dijo: ‘Porque teníamos miedo de morir, de nunca más poder ver al otro’. Así que disfrutábamos mucho lo que hacía cada uno de nosotros, como toda la gente que movía Enrique Lihn con sus películas experimentales, la Nelly Rcihard con sus polémicos discursos, Diamela Eltit haciendo sus performances o Carlos Leppe todo enyesado. Todas esas cosas eran muy fuertes. El arte en dictadura era para no morir y poder seguir viviendo (golpea la mesa con la palma de la mano abierta).

Lo cierto es que esa dualidad de la vida y la muerte ocurría en todo el país durante ese período. Bien lo sabe Inês Paulino, que además de corroborarlo a diario en sus recorridos por Santiago, sufrió la pérdida de un joven compañero de profesión que hace unos meses había viajado desde Estados Unidos para retratar lo que ocurría en Chile. Ese joven se llamaba Rodrigo Rojas de Negri.

“Esa tarde, a la salida de la revista, caminamos hasta Providencia para tomar la micro con Rodrigo y me dijo que iba a su casa: tenía que pasar por un saco de dormir para ir a una población a sacar fotos. ‘No te vas, Rodrigo, no te vas’, le supliqué. Le pedí que se fuera a dormir y que al otro día podíamos salir en auto, más seguros. Pero él tenía 19 años, estaba recién llegado al país, así que imagínate lo que tenía en su cabeza. En eso pasó su bus y se fue”.

– ¿Qué le ocurre al enterarse que esa noche Rodrigo fue rociado con bencina por agentes del Estado y lo quemaron, causando su muerte unos días después en julio de 1986?

Me dio mucha rabia, tanto que me enfermé gravemente de pura pena. Nunca fui al hospital a verlo, todos los fotógrafos fueron, pero yo no, no pude. Tampoco hablé con su madre ni con su tía, solo fui al entierro y lo fotografié. De la historia de Rodrigo tengo muchas cosas que contar pero no puedo, por seguridad mía. Así que prefiero no hablar más de esto, me da susto exponerme.


Sobre la artista:
Inês Paulino nació en Sao Paulo, Brasil. Estudió Comunicación Audiovisual en su país de origen. Llegó a Chile en 1970 y comenzó a ejercer profesionalmente en diversos medios escritos. Su obra da cuenta de los hechos y protagonistas de estos tiempos. La calle es entonces el escenario que muchas de sus fotografías registran. Y por lo mismo sus retratos no solo rescatan al elenco de personalidades de esta época, sino que a muchos ciudadanos anónimos que se atrevieron a manifestar su descontento. Paralelamente hizo un pormenorizado registro de la escena cultural de esta década. Sus protagonistas –artistas, escritores, músicos, cineastas– fueron retratados no solo para ser publicados en la prensa, sino en muchos casos y por relaciones de amistad como testimonio de sus inauguraciones, lanzamientos, y performances. La mayor expresión de esto fue el proyecto “Autorretrato”, una serie de aproximadamente 200 retratos de artistas chilenos. Una primera versión del proyecto se expuso en Galería Sur el año 1984. Posteriormente ha continuado incrementándose en la cantidad de artistas participantes. La obra fue expuesta  nuevamente el año 2011 en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC). La Biblioteca Nacional ha adquirido recientemente el archivo fotográfico de Inês Paulino Mori, convirtiéndose en la primera fotógrafa mujer que ingresa a la colección de patrimonio fotográfico de la Biblioteca. Con motivo de su incorporación se encuentran trabajando en un catálogo retrospectivo de su obra, que se publicará prontamente.


Datos de la exposición:
En D21 Proyectos de Arte.
Ubicado en Nueva de Lyon 19, departamento 21, Providencia, Santiago.
Metro Los Leones.
Desde el 11 de agosto hasta el 7 de septiembre de 2017.
Horario: lunes a viernes de 11:00 a 19:00 horas / sábado de 11:00 a 15:00 horas.
Entrada liberada.
Más información en Galería D21.

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