El monumental colegio donde estudió Patricio Aylwin

Tiene 114 años de existencia. Lo diseñó el arquitecto francés Víctor Henry Villeneuve e incluía un cine -el actual “Aula Magna”-, piscina temperada, laboratorios, canchas deportivas, librería, correo, talleres, sastrería, casino, estacionamiento, clínica dental, lavandería y hasta una radio.

Aquí se filmó la película “Machuca” de Andrés Wood. Y Nicanor Parra es uno de sus inspectores y profesores más recordados: quien llegara como alumno becado desde Chillán para hacer su último año de colegio en Santiago, ha dicho que “sin Barros Arana jamás hubiera existido la antipoesía”.

La historia del Internado Nacional Barros Arana (INBA) es tan contundente como su atrevida arquitectura, el listado de premios nacionales que han pasado por sus aulas y, por supuesto, el hecho de que Patricio Aylwin, presidente de Chile entre 1990 y 1994 y quien acaba de fallecer, haya sido ex alumno de esta institución.

Un liceo de carácter municipal y laico ubicado en la comuna de Quinta Normal , justo frente a la entrada por Santo Domingo del Parque Quinta Normal, y que empezó a funcionar en forma independiente del Instituto Nacional el 20 de mayo de 1902.

La idea de fundarlo la tuvo el presidente Balmaceda en 1887, por “la necesidad social derivada de las costumbres chilenas y de la dispersión de las dos terceras partes de la población en los valles y colinas del territorio”. El INBA fue, por lo tanto, el primer internado que levantó el estado de Chile. Y siempre ha sido exclusivamente para hombres.

Originalmente el tamaño de su terreno era de 17 hectáreas, pero hoy, aunque sigue siendo un colegio de grandes proporciones, ha perdido parte de ese metraje. Y su nombre es circunstancial: el presidente Pedro Montt rebautizó el establecimiento en 1907, luego de la muerte del historiador, diplomático y político Diego Barros Arana, como una manera de agradecer su aporte al país, pero no porque Barros Arana tuviera alguna relación con el establecimiento educacional.

Glorioso, monumental, con una poderosa biografía que incluye episodios tristes, como los ocurridos luego de Golpe de Estado de 1973 (fue centro de detención), y momentos de incertidumbre académica (estuvo cinco meses en paro ya que fue uno de los colegios que lideraron la Revolución Pingüina), el Barros Arana tiene ganado, hace rato, su lugar en la historia de Chile.

 

 

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