Cuarta Monografía de Cooperativa de Artistas: Coco González

El pintor, investigador de arte, curador y gestor cultural acaba de lanzar un libro que reúne sus producciones, principalmente pictóricas, que desarrolla desde hace más de tres décadas. Coco González conversó acerca del oficio de ser pintor, de sus obras y de sus inicios: “Pintar en los 80 era de un orgullo increíble, recuerdo esa sensación de salir a la calle con los pantalones manchados con pintura o de llevar las telas por la calle”.

[Entrevista y redacción: Matías Castro. Retrato: Jorge Brantmayer]

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“Eran los 80, pertenecía a una familia de clase media y esas familias estaban tan asustadas que no se hablaba de ciertos temas. Vivía en el centro de Santiago e iba al Liceo Alemán, que era un colegio de curas bastante rígido, por no decir medio fascista, pero tenía la particularidad de tener un taller de arte. Entonces desde los 13 años, como tenía ciertas capacidades y era buen alumno, logré poder ocupar ese taller en todos los ratos libres y recreos. Además te daban materiales y era como súper provechoso. Pintaba, hacía naturalezas muertas, trabajaba mucho con fotografía también. Uno se creía el cuento desde esa época de alguna forma.

Después, a los 15 años, recuerdo que fui al Bellas Artes donde había una exposición de Rodolfo Opazo y Ricardo Irarrázabal en la Sala Matta. Cuando vi eso algo me produjo que le dio sentido a la locura que llevaba en la época, sentí que eso es lo que quería hacer en mi vida. Sé que el arte no es una terapia, pero en mi caso me sirvió para equilibrar mi desequilibrio mental, porque en el colegio vivía múltiples realidades, económicas y sociales, y no podía saber cuál era la mía específicamente.

El orgullo de pintar.

En la universidad creamos un grupo que se llamaba ‘Pintores Asociados’, y pintábamos en todos los centros comerciales y tiendas que había en Santiago. Pintábamos todo lo que se podía, porque ingenuamente prefería eso en lugar de trabajar de garzón o en una empresa. Así que pasé diez años arriba de un andamio,  los cinco años de escuela y cinco años después.

Pintar en los 80 era de un orgullo increíble, recuerdo esa sensación de salir a la calle con los pantalones manchados con pintura o de llevar las telas por la calle. Pero ahora pintar tiene un orgullo distinto, se puso taquilla ser pintor. Han cambiado mucho los parámetros porque hay estratos que se han ido separando. Antes las separaciones eran más simples, tú hacías un arte muy comercial o hacías un arte más inteligente, y en el medio donde yo me ubicaba habíamos una maraña media rara.

Ahora abiertamente hay una gran cantidad de gente que hace arte decorativo; después nos ubicamos los que hacemos arte que consideramos comercial; después hay una cantidad de personas que sigue haciendo cierto arte político; y finalmente hay un gran grupo que se ha metido a una taquilla artística súper potente, todo muy asociado a eventos, lanzamientos y fiestas.

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Línea de tiempo del artista.

Creo que en el período en que entras a una escuela de arte y los 24 años crees que te vas a comer el mundo; entre los 24 y los 30 te pasan muchas cosas profesionales; entre los 30 y los 35 profesionalizas tu carrera; y entre los 35 y los 50 desapareces del sistema. Después de eso te empiezas a dar libertades, a hacer cuestiones diferentes, a investigar e incluso decir otras cosas. A mí me está pasando eso, ya que te das cuenta que se te pasó una parte de la vida, así que ahora tengo que buscar cuál es el esquema que yo quiero hacerme, porque de alguna manera estás tan en la pelea de querer seguir haciendo cosas, de querer seguir ocupando espacios, que te empiezas a perder un poco.

Pintor vitalista.

Definitivamente me siento un artista vitalista, no soy un artista de programa, no te digo que no haga proyectos, pero no es un asunto de investigación, no hay un método científico dentro de lo que yo hago.

Conscientemente he tratado de elegir mis tiempos, en qué trabajo, cómo trabajo, para qué trabajo. Desde que empecé a pintar pensé en hacer una pintura fuerte, en el sentido que cuando la vieras, te podía gustar o no, te pasara algo. También quería usar elementos que no se saturaran a la primera o segunda pintura. Ya que me llamaba mucho la atención  que los pintores que me gustaban se repitieran, ya fuera porque era un asunto de mercado,  o porque si variaban perdían el eje. Pero veo mis pinturas, desde el 86 hasta ahora, y esos elementos que creía eran muchos para no hacer un refrito, al final se terminaron convirtiendo en un refrito igual. En mi muro de Facebook tengo un álbum de pinturas donde están todas mezcladas, y si no pongo de qué año son sería muy difícil identificar cuál es antes y cuál es después.

Si bien me gusta pintar y creo que hay temas de la pintura que son importantes, como la ironía, la contradicción, el absurdo, lo onírico, la crítica social y la relación con la ciudad, también he entendido que además de hacer una obra me gusta hacer la puesta en escena de esa obra, porque una pintura tiene su propia atmosfera, tiene su propia energía al interior de ella.

Por eso en estos momentos hago obras que llamo de súper bajo voltaje. No tienen grandes importancias y lo único que le he encontrado es cuando las junto. Por ejemplo junto una pinturita chiquitita, una cerámica, un objeto y un texto, y percibo que empieza a pasar algo. Ahora no es tan fuerte el grito, es como un susurro lo que estoy buscando”.


Datos de la Monografía:
Cuarta Monografía de la colección de “Cooperativa de Artistas”.
Libro en venta en Espacio O (Villavicencio 395, tercer piso) y consultas al mail pintorchileno7@gmail.com. 


Sobre el artista:
Jorge “Coco” González
, Santiago, 1965. Licenciado en Artes con mención Pintura Universidad de Chile, desde 1988 ha desarrollado 14 exposiciones individuales y ha participado en más de 100 exposiciones colectivas, (envios, bienales y concursos). Paralela a su labor creativa, ha realizado investigación, gestión, producción, edición y curatorías para proyectos artísticos y ha ayudado a fundar diversas plataformas colectivas. Entre sus ediciones se encuentran los libros: Cambio de Aceite (2003), Revisión Técnica ( 2010 ) y SUB 30 ( 2014 ), investigaciones sobre pintura en Chile de las últimas tres décadas. Desde el año 2000 ejerce como docente en universidades chilenas. Ha sido merecedor de las becas : Arte Actual, Amigos del Arte, Fundación Andes, Fondart y Fondo del Libro. Sus obras se encuentran en colecciones públicas y privadas en Chile y en el extranjero.

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